Serie – Gente de Sibaté: “Un recorrido entre los libros, el amor, las esperanzas y las resistencias de lo comunitario”

Autor: Armando Parra Garzón

Retrato de Ricardo Torres Ortega:

Ricardo, tu conexión con Sibaté empezó en las ferias y el ruido. Hoy, tu casa es un santuario de libros y naturaleza. ¿Cómo fue ese cambio?

Uno se va cambiando. De joven, me gustaba la fiesta, el bullicio, la multitud. Ahora disfruto el sonido de los pájaros, la tranquilidad y la música suave. Lo que sí se mantiene es el gusto, la necesidad de trabajar con la comunidad y el encuentro, antes en la rumba y los conciertos, hoy en la tertulia en torno a los libros.

Te formaste en un colegio de calidad en Bogotá, cerca del centro, pero también de barrios con menos oportunidades. ¿Cómo marcó eso tu visión?

Ese colegio era dirigido por religiosos. Durante mi formación secundaria se me inculcó un amor al prójimo en las comunidades pobres, como lo fue Jesús. En esos años realicé actividades con comunidades de barrios de invasión y de provincias.

Gloria y tú se conocieron entre libros y trabajo comunitario. ¿Cómo fue esa conexión?

Fue un raro azar. Llegué a su barrio a alfabetizar… y me quedé allí mucho tiempo. Organizamos un jardín y una biblioteca comunitaria. Nos unió el amor por la lectura y el deseo de hacer algo con ella. Gloria siempre ha sido mi cómplice, no solo en la vida, sino en esta idea de que el arte y la literatura son motores de cambio. Como lo dijo José Martí “pensar es servir”.

Tu boda, con la complicidad del padre Manolo, fue poco convencional. ¿Qué recuerdas de ese día?

Manolo entendió que queríamos algo distinto. No fue un matrimonio tradicional, fue un pacto poético. Nos casamos con poemas, con música protesta. Para nosotros, eso tenía mucho más sentido.

Hoy, en tu casa de Sibaté, los libros conviven con gatos y proyectos de promoción de lectura. ¿Cómo es este espacio?

Es un nido de historias. Aquí planificamos talleres, encuentros, estrategias para acercar los libros a quienes menos los tienen. Y no solo gatos; como nos dijo aquel día Celso Román cuando se hospedó aquí: “animalitos bípedos, emplumados y cuadrúpedos peluditos que acogemos amorosamente”.

Si tuvieras que definir la literatura en una sola frase, ¿cuál sería?
La literatura es un don para soñar mundos posibles.

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